«Eres el tipo de persona a la que quiero molestar el resto de mi vida.» – Anónimo

La risa es tan poderosa que las peores verdades solo pueden decirse haciendo reír a una audiencia y, a su vez, funciona como una herramienta de seducción, pues tiene un efecto determinante para atraer al sexo opuesto.

 

Para captar la atención.

El humor desactiva defensas, muestra seguridad (aunque no la tenga) y crea complicidad al instante. Si logra hacerle reír, esa persona va a dirigir su atención hacia usted. No obstante, lo que haga con eso, ya depende de sus otros talentos y habilidades para llegar más allá.

 

En el juego previo.

Una risa sincera libera endorfinas y despeja el estrés. Existe un nivel de decibeles en la risa que le dice “soy tuya”. Ese nivel es indeterminado y parece más una leyenda urbana, pero no lo es. RECUERDE: Todo en su justa medida, porque llega el momento en que debe pasar de bufón a ser su mejor versión personal de Latin Lover.

Decía mi abuela: Bueno el cilantro, pero no tanto.

 

Después del acto.

Reírse juntos -nunca del otro- pero sí de otros. Si ud se encuentra en un motel rápido, y escucha algo que le invite a reflexionar y pronunciarse, no pierda la oportunidad de hacerlo.

Por ejemplo: “No sé si esa mujer está gimiendo o está llorando, pero me suena sobreactuada… como las Morillo en sus videos para las redes”.

 

No tomarse demasiado en serio.

El sexo no es un acto solemne, es por eso que el humor permite disfrutarlo sin presiones. Insisto: es importante saber pasar el suiche de modo cómico al de amante ardiente. Porque sí, su pareja quiere reír y relajarse, pero tampoco sentir que está follando con Popy o con una de las payasitas Ni Fu, Ni Fa.

 

La risa convierte un encuentro sexual en una experiencia memorable y compartida. Dos personas que se hacen reír mutuamente tienen derecho a todo, más que nada, a disfrutar de buen sexo.